Por naturaleza, las personas actuamos
de acuerdo a aquello que nos interesa. No existen personas desinteresadas,
tampoco actos desinteresados…Incluso estos últimos, se realizan con un interés
indirecto de satisfacer a un tercero. Entonces me pregunto ¿está mal buscar el
propio interés? La primera respuesta moral que acude a mi cabeza, me dice que
sí, siempre que un tercero salga dañado. ¿Pero y si es realmente necesario conseguir
ese beneficio? ¿Y si se trata, de ser más persona? Ahora me hago un lío, buceo
entre pensamientos que vienen de todas direcciones intentando encontrar un
argumento que me permita actuar.
Tal vez la respuesta correcta se
encuentra en el equilibrio, tal vez se puede llegar a un acuerdo que permita el
intercambio de intereses (me das te doy), tal vez, es posible evitar el daño. Sin
embargo, a veces encontramos la solución cuando el nudo está demasiado apretado
y la dificultad para deshacerlo es mayor.