Pasaremos por momentos buenos y malos, cruzaremos desiertos de lágrimas y océanos de carcajadas. El aroma de la felicidad cubrirá el cielo y dejará paso a las penas y las desgracias. El momento más inoportuno surgirá en el momento más esperado y todo valdrá la pena. Porque uno puede sentirse tocado y hundido, pero esa sonrisa que guardas por si acaso se dibujará en tu rostro como el último caer de una hoja en otoño. Pensarás que esto es una locura y que está mal, pero todo volverá al epicentro del terremoto. Construyamos amaneceres para que ardan en el ocaso y se fundan con la melodía de un canto de sirena. Seamos rápidos y observaremos el tiempo con calma, pues a veces buscamos el polo opuesto como meta y lo que queremos esta en el mismo continente.