Miento si digo que estoy segura de haber hecho lo correcto. Miento al decir que estoy bien. Miento incluso al creer que no te echo de menos, cuando la realidad es que sí, lo hago. Miento si trato de olvidar tus labios y tus ojos. Miento cuando apareces en mis sueños. Me miento a mi misma intentando encontrar el camino a casa. Me miento a mi y a los demás diciendo que no eres lo que quería. Y me miento porque la estricta verdad puede ser tediosa y por eso, la cambio o la exagero, pero me he propuesto corregir ese defecto y mentir lo menos posible en el futuro.