Querido diario, hoy, impulsada por la gran cantidad de hormonas que hay en mí, hablo claro. Después de pasar todo un curso detrás de un gilipollas que no tiene ni la más absoluta idea de lo que quiere, que ha estado jugando al ping pong con dos personas importantes para él, sin saber decidirse ni tomar la iniciativa, después de eso, me encuentro con una persona maravillosa, un chico que me trataba tan bien, que no podía estar destinado a mi. Sí, esta persona ha estado delante de mis narices mucho tiempo, pero tonta de mí, no le vi antes. Ahora que tenía lo que quería, me da por comportarme como una idiota y echarlo todo a perder escondiéndome en dudas y miedos del pasado. ¿Qué llorar no sirve para nada? Y el desahogo que supone hundirte en tus lágrimas de pura conciencia remordida deshecha en gotitas, ¿no es nada? Claro está, que el destino me ha puesto en mi lugar y he vuelto a perder una oportunidad de ser feliz. Una más, vayamos sumando oportunidades y situaciones desaprovechadas a esa larga lista que es mi vida, si total habrá que ir asumiendo que no todo se tiene cuando y donde quieres, ¿verdad? Esto es un desastre, en este momento, yo soy un desastre.