Escapemos de las fuerzas de la razón, volemos hacia un lugar al que podamos llamar propio. Dibujemos el horizonte en la frontera inexistente de nuestro conocimiento y dejemos puertas abiertas en nuestro mundo de mil casas.
Vamos a destapar nuestros temores, todavía nos queda algo por decir. Regresemos al tiempo cuando todo parecía perfecto y las noches en compañía no terminaban. Mantengamos las esperanzas bien arriba porque…¿mirarás atrás cuando pienses en mi?