Una oportunidad increíble empañada por un amor estúpido, tan estúpido que es imposible de ignorar. Y se siente tan idiota por seguir creyendo que puede ser real, que la decepción crece cada vez más en su interior. ¿Hasta cuándo durará esto? Solo quiere olvidar, porque sabe que nada entorpecerá su camino, mientras el suyo se derrumba a cada pequeño paso que da. Las puertas del destino se han cerrado y ya no queda nada por hacer, ambos han perdido. Tantas veces se prometió no volver a caer, que cayó de pleno en una piscina vacía y finalmente necesita de su presencia para sentirse bien. Se siente tan idiota…idiota por seguir preocupándose, idiota por no ver la dirección de la vida, idiota por no poder escapar del triste final, idiota por no querer dejarle ir. El sentimiento de derrota la persigue desde hace tiempo y el orgullo no le permite ver con claridad su situación. Sabe que no ganará nada, pues su aletargado amor no sabe actuar correctamente. Pronto todo habrá terminado y el tiempo veraniego borrará todo rastro de dulzura y conexión existente entre ellos. Esa es la única esperanza que no pierde, la última esperanza de permanecer intacta.