Contigo aprendí mucho, me enseñaste más que cualquier otra persona y fue en el duro momento del fin, cuando sentí de verdad lo que es dolor. El dolor me llevó a paisajes increíbles en los que dudaba que me encontraría a mí misma. Gracias a ti, viví. Gracias a ti ahora sé lo que quiero y lo que no. Y no me arrepiento ni de uno de los minutos que compartí contigo, porque aunque la relación ahora sea fría y lejana, en su clímax fue la más tierna y dulce jamás contada.
Me superé, sobreviví a lo que una y otra vez me enfrentaré, porque ahora sé que todo tiene su fin y no por eso debe ser esperado con temor, es el ciclo natural de la madre Tierra. Porque ahora soy consciente de que si no estás dispuesto a sentirte como un estúpido, nunca te pasará nada maravilloso.