Solo intento proteger lo que soy, lo que hay dentro de mí, lo que no quiero que alguien destruya de nuevo. Me reservo los sentimientos dolorosos para el final de esta historia, no volveré a ser vulnerable. Lo intento con todas las fuerzas que dejaron en mi ser, lucho contra el irrefrenable deseo de lanzar mi defensiva y conseguir lo que tanto rechazo. Esa es la verdad, me autoconvenzo de la inutilidad del asunto y esquivo los ataques del corazón, porque desafortunadamente la realidad no es oportuna. Las circunstancias dadas no dan paso a la imaginación y me mantengo a la espera de algo tardío. Llamémoslo perder el tiempo.