Se despide un año intenso, con el que he experimentado cosas que nunca había probado, cosas que nunca había sentido...
Segundo de bachiller, todo un reto para cualquier estudiante. Selectivo, una semana de estrés entre comillas en la que descubrí el fin único de estudiar. Un amor seguido de su corazón roto, con sus lloros y sus dolores de cabeza.
La pérdida de personas increíbles y el reencuentro permitido por las emociones, la realidad de que el tiempo lo cura todo. La madre de todos los viajes, dónde se hacen nuevos amigos y se estrechan lazos entre los ya conocidos. Un verano alucinante de fiesta y experiencias.
El comienzo de algo tan grande como la independencia, universidad, atracciones inesperadas que surgen en momentos inoportunos. Confianzas forjadas desde cero que crecen a una velocidad espectacular. Y como no, el sentido ebrio del asunto, un cambio que venia marcado por todas partes.
Ahora bien, otro año más para la memoria, otro año se apróxima en cuestión de horas. Lo que me depara el 2011 es incierto e inequívoco,pero algo en mi interior me dice que será otro año intenso, otros 365 dias para recordar y rememorar en el futuro.