La suerte, a veces, se mueve a tu
favor y comienzas a percibir tu realidad más próxima con más claridad. No sabes
hacia donde te conducirán los actos que
realices, ni siquiera divisas el camino correcto para seguir. Simplemente sientes
que ese algo que una vez estuvo ahí,
se vuelve cada vez más invisible. No es bueno tener presente aquello que echas
de menos, no hace más que avivar ese sentimiento de añoranza del pasado. Aprendes,
aceptas que nada es fácil si no luchas por ello. Y sin querer, te encuentras
con un millón de posibilidades que esperan, en una lista imaginaria, a ser
vividas.