Es curioso, el cambio radical que puede dar un día triste con la simple aparición de una presencia oculta en el olvido veraniego. Es como si una fuerza superior, la hubiera situado en tu camino, simplemente, para arrancar una sonrisa a ese rostro de niña que tantos días lleva apagado. Recompensa por llevar una vida honesta, karma, lo llaman, tal vez todo se debió a eso, tal vez el destino lo quería así. Si hay algo claro en la incertidumbre constante en la que nos encontramos de no saber qué pasará en el futuro, es que el presente es lo único que importa, pues las decisiones que tomamos hoy, desatarán nuestros sueños de mañana.