Sí, sí, sí…esa sensación perdida resurge como el magma de un volcán inactivo que de nuevo pone a los lugareños en constante preocupación. Observando el desarrollo del momento en sí, la erupción esta a puntito de derrumbarse sobre todas y cada una de las células que forman tu piel, abrasando las sensaciones y apurando la razón lógica.
El mito se ha puesto en marcha por alguna extraña voluntad del destino y tras diversos encontronazos, la acción toma el camino menos equivocado. El resto de leyendas quedan ocultas bajo el poder del volcán, olvidándose poco a poco de lo que una vez llegaron a ser…