Y no será por defectos los que tiene el ser humano, y no será tampoco, por todas las veces que tropezamos con la misma piedra. Es otra cosa lo que me apasiona de las personas, es esa capacidad distintiva de superación. Es el bienestar con el que se convive después de sentir que lo has perdido todo, de no encontrarle sentido a la existencia. Es esa chispa que surge cuando alrededor se ciernen las tinieblas y es ese positivismo ante la vida, ese afán de seguir y continuar con lo que queda. Ese querer y poder hacerlo todo, esa visión lejana del horizonte. Hablando de primera mano, no puedo pasar esta sensación inadvertida, porque después de todos esos momentos desesperantes, dolorosos y trágicos, sobrevivir es lo único que vale la pena. Sobrevivir y besar, besar mucho, hasta que los labios duelan, porque la vida es eso, besar, reír, saltar, llorar, estallar… Solo tú decides lo que perdura.