Tal vez todo ocurra por alguna razón, tal vez el destino te junta y te distancia de quien menos sospechabas y acabas durmiendo en la misma cama del lobo. Porque los giros infortunitos es algo rutinario de cada día, cada decisión determina un camino diferente y te dirige hacia el mismo centro de la Tierra.
Tal vez llegue una tarde y el sol no se ponga, que el día se alargue como caricias en la espalda. Tal vez la sensación divina perturbe los remordimientos de alguien unos cuantos días. Ya claro…tal vez podrían ser muchas cosas, pero todo depende de la decisión del momento.
Si decides arrepentirte de algo que has hecho en vez de algo que no has hecho, tal vez deberías esperar el momento oportuno para hacerlo, tal vez de esta forma, se desee con más ganas. Tal vez así, el lobo no te coma.